SER NOCTÁMBULO Y EN EL ENCANTO DE LA NOCHE


Viernes, 06 Noviembre 2015
SER NOCTÁMBULO Y EN EL ENCANTO DE LA NOCHE

 

Se considera “normal” que las personas se levanten temprano a vivir su faena diaria y luego duerman en la noche.

 

Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar gente de todo tipo que prefiere hacer lo contrario: dormir de día y estar despierto de noche.

 

Los amantes de la noche, son de dos tipos: están aquellos que no pueden dormir antes de la media noche y los que solo cierran los ojos cuando se asoma el alba.

 

En general, es un asunto de preferencia. No es que estén obligados a permanecer despiertos; simplemente encuentran más inspiradoras, estimulantes o energéticas las horas de la noche.

 

Los llaman “búhos” o simplemente “noctámbulos” y a su alrededor se han tejido algunos mitos.

 

Dentro de los noctámbulos famosos hay desde presidentes, como Barak Obama o Winston Churchill, pasando por artistas como Marcel Proust o Kafka, hasta malhechores como Jack “El Destripador” o Adolf Hitler.

 

“La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad” -Johann Wolfgang Goethe-

 

El singular encanto de la noche

 

La noche está llena de magia y de eso es prueba la innumerable cantidad de poemas que se han escrito para la luna, las estrellas y el ambiente nocturnal.

 

La noche es también el escenario natural para el misterio y el amor. Del día a la noche, sin lugar a dudas, hay un fuerte cambio de ritmo. Mientras el día es tiempo de la agitación, el ruido y el tumulto, la noche da lugar al silencio, la soledad y la pausa.

 

¿Por qué algunas personas prefieren la noche? En realidad, hay muchas razones. La tranquilidad de las horas nocturnas facilita el trabajo que exige alta concentración. Como hay un menor número de estímulos, se puede trabajar casi sin interrupciones.

 

El silencio y el ritmo menos frenético de las horas nocturnas, también facilita una mayor conexión con el mundo interior. De ahí que tantos artistas sean noctámbulos.

 

Sin embargo, no siempre son razones tan positivas las que llevan a sucumbir ante el encanto de la noche. También está el caso de los insomnes, de las personas que padecen alguna forma de angustia y no consiguen dormir en la noche, por más que lo intenten.

 

O el caso de quienes tienen grandes dificultades para adaptarse al entorno social que los rodea. La noche se convierte para algunas personas en un escape de la vida real.

 

En esos casos la noche no es una fuente de tranquilidad, sino más bien una burbuja en donde el individuo se protege de todas las exigencias de la vida cotidiana. Por una u otra razón se sienten incapaces de afrontar la vida y entonces se refugia en las sombras.

 

Teorías sobre los noctámbulos

 

Alrededor de los noctámbulos se tejen mitos y leyendas, aunque también hay ya varias investigaciones al respecto. Se dice, por ejemplo, que los noctámbulos son más inteligentes que las demás personas.

 

Esta afirmación se desprendió en principio del gran número de artistas, intelectuales y figuras célebres que se han enamorado del encanto de la noche.

 

Un estudio llevado a cabo en la Universidad del Sagrado Corazón, en Milán (Italia), indica que los noctámbulos tienden a ser más creativos.

 

Su forma de vivir, poco convencional, incide en la construcción de una forma original de ver los diferentes asuntos.

 

Por su parte, la Universidad de Madrid hizo un estudio sobre inteligencia con mil adolescentes, noctámbulos y diurnos.

 

Concluyeron que los noctámbulos presentaban un coeficiente intelectual mayor, aunque los diurnos tenían mejor desempeño en los exámenes académicos.

 

Sin embargo, el Dr. Peter Jonason, psicólogo de la Universidad de Western Sydney, indica que los noctámbulos son más propensos a presentar lo que él llama “Triada oscura de la personalidad”.

 

Un conjunto de rasgos de personalidad, entre los que destacan el narcisismo, el maquiavelismo y las tendencias psicopáticas. En otras palabras, para el Dr. Jonason, los noctámbulos son en esencia conspiradores y manipuladores.

 

Desde el punto de vista biológico, un estudio publicado en el “Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism” indica que los noctámbulos son más propensos a contraer diabetes.

 

Al parecer, también los hábitos de sueño diurno suben los niveles de colesterol, triglicéridos y de grasa corporal. Además, la falta del sol mañanero podría incidir en la dificultad orgánica para fijar el calcio en los huesos.

 

Pese a todo, las aves nocturnas se sienten como peces en el agua cuando aparecen las sombras. En horas de la madrugada se han tomado grandes decisiones para la humanidad y se han creado maravillosas obras de arte.

 

La noche, con su encanto, tiene sus propios habitantes.

 

Autora: Edith Sánchez

 

A través de: La Mente es Maravillosa




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