Me he enamorado de alguien


Martes, 16 Agosto 2016
Me he enamorado de alguien


Y ha sido el encuentro más lindo que he tenido en toda mi vida.

La primera vez que la vi, no la estaba viendo realmente. No era alguien que llamara la atención, sólo caminaba por los pasillos de la universidad completamente absorta en sus libros. La segunda vez que la vi, llegaba tarde a un examen final y se disculpaba con el profesor, explicaba que la habían retenido en el trabajo y pude notar las ojeras que se dibujaban en su rostro.

 

Me decidí a observarla cuanto pudiera y en cada oportunidad que se me presentaba intentaba entablar una especie de diálogo con ella, pero como un ciervo que teme el disparo del cazador, huía. Una tarde suspendieron una de sus clases así que estaban todos entusiasmados con hacer algo juntos, la invitaron también, pero ella dijo “lo siento, estoy demasiado ocupada”. Era siempre la misma escena, llegaba algunos minutos tardes, se excusaba con el profesor y al finalizar la clase era la primera en marcharse.

 

Tenía pelo oscuro, largo hasta debajo de sus hombros, usaba lentes, era de tez morena y dueña de una mirada que no decía nada y al mismo tiempo lo decía todo. Fue hace un año más o menos cuando la encontré mirándose al espejo, examinaba con detenimiento sus ojeras y dijo “siempre estoy demasiado ocupada, lo único que hago es levantarme a trabajar, venir a estudiar y volver a casa. Y, ¿sabes una cosa?, nada de eso me hace feliz”.

 

Comenzó a llorar, sus lágrimas contorneaban unas mejillas desgastadas por el viento, un viento que siempre se manifestó en su contra. Repetía una y otra vez que el tiempo no era suficiente para todo lo que ella quería lograr, que la vencían sus obligaciones y la nostalgia de cargar con una infancia perdida. La tomé en mis brazos; le pedí que llorará todo lo que quisiera, para que su corazón inundado desagotara cada frustración que la angustiara de esa manera, y también le pedí que se amara un poco más.

 

Le dije que nadie podría ayudarla con sus miedos, que ella misma debía encontrar la fortaleza para vencerlos y entonces utilizó la palma de su mano para desvanecer los rastros de sus lágrimas de sal. Le dije que era hermosa en toda su esencia y que cada día sin su sonrisa era un día en vano; y entonces mostró sus dientes en una curva de color carmesí. Le dije que si alguna vez se sentía agobiada y sin ganas de continuar, observará las huellas que ha cosechado con tanto esmero. Le dije que si alguna vez me necesitaba, siempre podía encontrarme en su interior, que ya no soy la niña atormentada que huye de la felicidad sino la niña que ha decidido luchar por lo que se merece. Le dije una vez más, que nadie nunca podría arrebatarle sus ganas de superarse y que perdonar era la única cura para su inestabilidad emocional. Le dije que el límite para sus sueños era el cielo y ella creó su propio blog.

 




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Disculpen las molestias, esto es una Revolución.





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