ME PERDÍ… Y ME ENCONTRÉ CONMIGO MISMA


Domingo, 13 Septiembre 2015
ME PERDÍ… Y ME ENCONTRÉ CONMIGO MISMA

 

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda

 

Después de meses de sentirme ausente, y desconectada de todo lo que me rodea, de tratar de disfrazar mi tranquilidad e insatisfacción, de sentirme ajena a mi persona como si viviera en otro cuerpo o estuviera viviendo la vida de alguien más, no la mía.

 

Hoy salí de esa cárcel, llamada “miedo”, hoy me di la libertad de desatar el pasado y atreverme a vivir el presente, rompí unas cadenas tan pesadas que no me dejaban avanzar esas llamadas “lamentos”, deje de alimentarme con rencores pero hice algo más importante otorgue el perdón, y no hablo de alguien en especial, o alguien que me hizo daño, estoy hablando que tome la decisión más importante de todas…

 

Me perdoné a mí misma.

 

La vida la he vivido con tal intensidad, que nada me guardo, es como si luchara contra reloj, he reído tanto, pero a la vez he llorado también, he disfrutado de agradables compañías pero he sido feliz también sola.

 

La soledad a veces es tan necesaria, es como un analgésico te calma dolores, te sana el alma, ya que bajo el cuidado y el trato diario contigo, en medio de ese silencio es que aprendes a conocerte, es que escuchas tu voz, es que analizas como estas llevando el timón de tu barco, si eres un buen capitán o un simple pasajero a bordo que se deja arrastrar hacia donde el barco lo dirige.

 

Después de largos meses de ausencia me encontré con una mujer con una coraza, parecida a un escudo, estaba alerta y muy a la defensiva, se veía tan valiente y brava llena de coraje como si estuviera lista para luchar con su peor enemigo.

 

Esa mujer estaba luchando con ella misma, se había puesto después de tantas luchas y caídas una armadura impresionante, desconfiaba de todo y de todos, porque se había propuesto una meta: nadie volvería a lastimarla.

 

(Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso o de tus éxitos, alegría y paz.) Jorge Santamaría

 

Esta vida está hecha de eternos comenzares, así como lloras hoy tal vez mañana sonrías, como has perdido todo puedes volver a ganar todo, así como amas puedes dejar de hacerlo, pero siempre volverás a comenzar siempre habrá un empezar de nuevo otra vez.

 

El peor gigante que deberás enfrentarte se llama: TÚ MISMO

 

De tu actitud no de tu aptitud depende tu vida, no hay vida plenamente feliz pero cuando saboreas su dulce o amargo sabor, cuando te atreves a vivirla no a entenderla ni analizarla porque muchas de las veces las respuestas no vendrán enseguida ni te darán una solución a todas tus inquietudes y nudo de dudas.

 

La vida es una aventura y solo aquel que se atreve la vive como tal, no trates de pensar en un futuro e inquietarte por el mañana, mejor vive tu presente sin temor, y solo así estarás construyendo ese futuro que anhelas.

 

Hoy desempolvé recuerdos, y tomé el libro llamado aprendizaje, solté un par de lágrimas porque a pesar de la armadura tan pesada el corazón aún puede sentir, solté la duda, deje ir la ansiedad, tome una maleta y cargue mi presente, lo llene de sueños, de alegría, de pasión y le inyecté prudencia, cargue el valor, empaqué la perseverancia, pero dentro de esa maleta encontré algo con más valor que todo ello…

 

ME ENCONTRÉ A MÍ MISMA, RECOBRÉ MI ESENCIA QUE ESTABA VOLANDO…

 

“Disfrutamos del calor porque hemos sentido el frío.  Valoramos la luz, porque conocemos la oscuridad. Y comprendemos la felicidad porque hemos conocido la tristeza”

 

La tristeza evolutivamente tiene sentido en cuanto que es un estado de recogimiento personal que nos permite reflexionar, lo cual es necesario para tomar las decisiones en época de cambio y asimilar éste.

 

Autora: Mely Rojo




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Disculpen las molestias, esto es una Revolución





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