'Moonlight', la rompedora película LGBT que va camino de los Oscar


Sábado, 05 Noviembre 2016
'Moonlight', la rompedora película LGBT que va camino de los Oscar

Un soplo de aire fresco que muestra la diversidad sexual y racial como Hollywood nunca se atreve a mostrar

La crítica parece coincidir: Moonlight es un pequeño milagro. El último trabajo del director Barry Jenkins, basado en la obra In Moonlight Black Boys Look Blue del dramaturgo Tarell Alvin McCraney, es un soplo de aire fresco y la muestra de que el gigante cinematográfico norteamericano podría estar dando un giro.

 

 

 

 

Parece ser que Moonlight, una historia sobre las desventuras de un gay afroamericano, va camino de colarse entre las candidatas al Oscar. Un hecho determinante si tenemos en cuenta que, como afirma The Guardian a propósito de esta producción, las "historias de personas negras y LGBT se han ignorado en gran medida en el cine o, al menos, relegado a un segundo plano".

Después de su anterior trabajo, Medicina para la melancolía (2008), con la que obtuvo nominaciones a los premios Independent Spirit, Jenkins se ha adentrado en la vida de un joven estadounidense que, en pleno descubrimiento de su sexualidad, se ve amenazado por la homofobia y la drogadicción de su entorno familiar en Miami.

 

 

 

El retrato vital del protagonista, Chiron, se desarrolla en tres capítulos: en su etapa como un niño de ojos curiosos interpretado por Alex Hibbert; como un adolescente melancólico encarnado por Ashton Sanders; y como un hombre que todavía trata de aceptar su sexualidad y vivir su masculinidad, encarnado esta vez por Trevante Rodas.

Describir Moonlight como una película que cuenta el impacto de crecer siendo gay, pobre y negro sería quedarse en la corteza del asunto. Tampoco sería demasiado concreto clasificarla "en una historia sobre el abuso de drogas, el encarcelamiento masivo y la violencia escolar", como describe el The New York Times.

 

 

El metraje de Jenkins explora lo que significa quererse a sí mismo en un momento confuso de la vida –y la condición de negro y gay de Chiron sólo potencia el mensaje–. El mismo director, denomina a esta promesa cinematográfica como un " un ensayo de rito paso sobre el drama LGBT".

El escritor Cord Jefferson dijo para el The Fader que "mucho de lo que produce Hollywood despoja a los negros de nuestra humanidad esencial". Sin embargo, cuando vio la cinta de Jenkins, " no sentía estar viendo personajes negros, sino personas negras". Esa es su principal baza.

 

Un ensayo de rito de paso sobre el drama LGBT

 

 

La crítica más conservadora también ha aplaudido este estreno de Jenkins. A fin de cuentas, Moonlight no deja de ser, más allá de una película con intención, un documento social urgente que actúa como mirada hacia las condiciones de un negro inmerso en la dura realidad de los Estados Unidos. Y el público está acompañando: durante su primer fin de semana en los cines estadounidenses, la película recaudó más de 400.000 dólares, una respuesta comercial generalmente reservada a realizadores de la talla de Woody Allen o Wes Anderson, y poco habitual de producciones independientes. Por algo será.

Fuente: PlayGround / / http://www.playgroundmag.net




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