Cualquiera puede caer en depresión


Martes, 06 Diciembre 2016
Cualquiera puede caer en depresión

La depresión es la expresión de nuestro cuerpo ante nuestros pensamientos, se caracteriza por una tristeza profunda y sostenida y cuando toma cuerpo puede generar grandes estragos en nuestra vida.


Para caer en un cuadro depresivo, solo hace falta tener un cerebro, cualquiera puede pasar por una etapa depresiva en algún momento de su vida, aunque es cierto que algunas personas tienen mayor propensión a pasar por estos estados.


La depresión, puede ser tratada de muchas maneras, sin embargo las más efectivas son las que requieren de un esfuerzo por parte de quien la padece. Algunos de los tratamientos incluyen medicamentos que trabajan a niveles hormonales, que pueden disfrazar el inconveniente, pudiendo inclusive llegar a agravarlo, puesto que la raíz no se encuentra en el desequilibrio químico, esa es una consecuencia de una dinámica de pensamiento.


Cómo reaccionamos a lo que pensamos es lo que llamamos emociones, cuando nuestras emociones son negativas en su mayoría, cuando sentimos tristeza, melancolía, desánimo, cuando nos sentimos sin ganas, sin estímulo y sin propósito, y ello se mantiene la mayoría del tiempo, esto puede dar como consecuencia un cuadro de depresión, en donde se hace el hábito de pensar y sentir de una manera determinada, todo pierde sentido, las cosas que importaban, dejan de hacerlo, no se consigue la fuerza necesaria para salir adelante y todo hasta el día más brillante se vuelve gris.


No hay que desesperar, pero hay que hacer un llamado de consciencia, en ese momento hay que hacer un esfuerzo por conectarnos a nuestra fuente vital, a esa fuerza que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro, que es más fuerte que nuestros pensamientos. La clave está en dejar de identificarse con esos pensamientos, con esas emociones, sentir que estamos observando sin juzgar lo que pasa en nuestra mente y en nuestro cuerpo. Darle cabida a esa sabiduría divina y conectarnos a lo espiritual es la herramienta que solventa el problema de raíz.


Cuando tenemos idea de cómo trabaja nuestra mente y cómo afecta nuestro cuerpo, podemos poner en marcha la estrategia que nos hará conectarnos con lo que realmente somos, que no tiene nada que ver con un ser apagado e inerte ante la vida. No, somos mucho más que eso, somos luz, y desde esa luz debemos comenzar a ver nuestra vida, amaestrando a nuestra mente para que sea nuestra aliada y no nuestra enemiga.


Las prácticas más recomendadas para salir de un cuadro depresivo son la meditación, donde calmamos nuestra mente, el agradecimiento, desde donde nos damos la tarea de apreciar las bendiciones que tiene nuestra vida, vivir el presente, que es lo único realmente nuestro y la sanación de nuestras heridas emocionales, especialmente útil en este punto el perdón y la aceptación.


Esa tristeza no debe prolongarse, ese desánimo no eres tú, tienes todo para salir de allí, solo basta con que abras los ojos y veas el milagro que se te ha otorgado, no lo malgastes, aprovéchalo, decide tomar el control y desde ese plano asimilar el principal propósito: ser felices, a pesar de, en ausencia de e inclusive con…















Vía: RincóndelTibet




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