El origen de la tradición de las 12 uvas de las campanadas de año nuevo…


Viernes, 30 Diciembre 2016
El origen de la tradición de las 12 uvas de las campanadas de año nuevo…

Existen muchas tradiciones en el mundo para despedir el año viejo y recibir el año nuevo, hay tradiciones de año nuevo mucho más antiguas que ni sabemos de dónde salieron, sin embargo, disfrutamos compartiendo y experimentando, cada ritual, costumbres, tradición y ocurrencia, que nos represente activar nuestras energías positivas y dejar atrás todo aquello ya vivido en el año que cierra su ciclo para dar paso al año nuevo.


La más común de muchas tradiciones, es la de las 12 uvas que acompañan las 12 campanadas que anuncian el fin de año. Como tantas tradiciones de estas fechas, muchas se heredaron de la parte comercial, en España. El 2 de enero de 1894 “El siglo futuro” incluye un artículo del día anterior de El imparcial titulado “las uvas bienhechoras”. En el artículo, se habla de esta como una costumbre importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza.


En la Noche vieja de 1895 aparece una referencia escrita sobre las doce uvas, en esta fecha fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año 1895 con uvas y champán. La tradición que conocemos hoy en día, como tal, comenzó en la Puerta del Sol madrileña. Ya para el año siguiente, la prensa describía la tradición de las uvas como una costumbre madrileña, comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante.


La tradición marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero esta tradición provocó tanto interés que ya en 1903 las uvas también se comían en Tenerife y poco a poco se fue ampliando al resto de España, aunque la tradición marca que deben tomarse en la Puerta del Sol.


Aunque en los siguientes años, el supuesto origen francés molestó a algunos, lo cierto es que para 1909 los agricultores de Almería, Murcia y Alicante tenían excedente de uva. Decidieron sacar provecho a la producción y se esforzaron especialmente por popularizar la costumbre. Le dieron ese “empujoncito” necesario para que la tradición tomara fuerza.


El caso es que esta costumbre se ha extendido por el mundo, acompañada cada uva de un maravilloso deseo que esperamos en nuestra vida con la llegada de este nuevo año, las campanadas que van descontando segundo para dar inicio al año nuevo, las risas, miradas, abrazos y brindis, dan un toque especial al cierre de año viejo, por lo que no está demás, que las uvas sean especiales invitadas en nuestra mesa, con toda la energía correspondiente, para cerrar y despedir un año y dar paso a todas las oportunidades que llegan con el nuevo año.












Vía: RincóndelTibet





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