6 razones por las que tal vez siempre tienes sed


Viernes, 24 Febrero 2017
6 razones por las que tal vez siempre tienes sed

Después de un largo entrenamiento es normal que tengas sed, ya que has perdido mucho líquido y necesitas reponerlo. El fuerte calor del verano también es otro motivo por el que durante el día te den muchas ganas de tomar agua. Sin embargo, existen razones por las que puedes tener sed en exceso que bien podrían deberse a ciertos problemas leves o más complejos.

 

El deseo de beber agua en exceso es un tema al que debes prestarle mucha atención, ya que su origen podría encontrarse en algunos de estos males:

Estás deshidratado

La deshidratación se puede dar por diferentes razones: no beber la suficiente cantidad de agua, vómitos, diarrea o sudoración excesiva. Los síntomas van desde tener mucha sed, labios secos, problemas al orinar, hasta falta de energía y calambres.

La recomendación es beber 8 vasos al día, sin embargo, no una cantidad fija, ya que puede varias. La necesidad de hidratación de cada persona es diferente. Por ejemplo, quienes viven en zonas donde el clima es seco o aquellas que por su mismo trabajo pierden mucho líquido, tienen que beber más agua. Cuando se está enfermo y con vómitos o diarrea, también se pierde mucha agua y esto puede llevar a la deshidratación, por ello los doctores siempre recomiendan beber mucho líquido.

Estar correctamente hidratado no solo depende de beber mucha agua, hay alimentos que contienen muchísima agua, sobretodo frutas como la piña, manzana, melón, naranja, entre otras.

Algunos medicamentos que estás tomando

Sí, algunos medicamentos causan efectos secundarios como la sequedad de la boca, que lleva a sentir sed. Entre los fármacos que causa este efectos se encuentran el dramamine (para nauseas y vómitos) y los antihistamínicos (para las alergías)

Si tomas algunos de estos medicamentos, entonces solo te queda tomar más agua durante todo el día.

Comes alimentos muy salados

El pan blanco, la pizza, el queso procesado, la carne y la salsa para espagueti, son algunas de las principales fuentes existentes de sodio (que junto con el cloro forman la sal). Consumir este mineral en grandes cantidades causará mucha sed y ello se debe a que altera el equilibrio de los fluidos en las células.

De acuerdo al científico Don Glass de Indiana Public Media, la sangre absorbe el exceso de sal, luego el fluido que rodea a las células se vuelve más salado y eso lleva a que absorba el fluido desde el interior de las células. Al pasar esto, las células envían una señal al 'centro de la sed' del cerebro. Este sabe que los fluidos están más salados y envían un mensaje al cuerpo para que tome más agua.

Tienes diabetes

Una de las complicaciones que causa la diabetes es la hiperglucemia, que a su vez lleva a tener mucha sed. Y esto se debe a un problema en los riñones. La función de estos órganos es filtrar y absorber la glucosa de la sangre y reciclarla para que el cuerpo la utilice. Si la glucosa de la sangre es elevada, los riñones no pueden absorber toda esa azúcar, por lo que ese exceso es enviado a la orina. Lo que hace el cuerpo es intentar eliminarla produciendo más orina.

El incremento en la producción de orina, junto con la deshidratación, es lo que lleva a tener muchísima sed.

Sufres de polidipsia psicogénica

Este es un trastorno clínico que se caracteriza por tener sed excesiva causado por problemas emocionales. Generalmente se debe al estrés, ansiedad, anorexia nerviosa o por alteraciones en el funcionamiento del hipotálamo, área del cerebro que produce sed.

El cuerpo puede tolerar hasta cierto punto el exceso de agua, pero cuando este es sobrepasado se puede producir hiponatremia, afección en la que la cantidad de sodio en la sangre desciende demasiado. Esto puede llevar a una intoxicación por agua y puede llegar a ser mortal.

Puede que tengas el síndrome de Sjögren

Esta es una enfermedad autoinmune que afecta las glándulas que producen humedad en el cuerpo. Los síntomas más comunes son la resequedad en la boca, que deja una sensación de sed, y en los ojos, así como en otras partes del cuerpo que necesitan estar húmedas (nariz, piel y garganta).

Las glándulas salivales de las personas que padecen de esta enfermedad no producen la suficiente cantidad de saliva, por lo que cuando consumen alimentos es como si estuvieran comiendo galletas secas.


Fuente: EstarBien





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