Llaman a madre porque su hija golpeó a un chico tras jalarle el sujetador ¡La respuesta increíble!


Domingo, 16 Abril 2017
Llaman a madre porque su hija golpeó a un chico tras jalarle el sujetador ¡La respuesta increíble!

La violencia es una realidad que vive todo tipo de personas cada día. Por desgracia, muchas veces nos acostumbrado tanto a ella que parece que comenzamos a verla como algo normal, o simplemente no sabemos cómo actuar ante ella.

Este fue el caso que sucedió con la hija de esta señora y un compañero de clase. Es necesario darle la importancia y relevancia que merecen este tipo de casos. La historia está relatada en primera persona y es como sigue:

“Soy enfermera en la Sala de Emergencias y no tenemos permitido tener nuestros teléfonos con nosotros; se quedan guardados en nuestros casilleros. Pero una llamada entra a la recepción del hospital desde una línea privada para mí:

-‘Hola, soy el profesor de su hija. Ha habido un incidente con ella; necesitamos que venga’ – dijo la voz al otro lado del teléfono.

-¿Está enferma o lesionada? – respondí – ¿Puede esperar a que termine mi turno en dos horas?

-‘Ha golpeado a otro estudiante. Hemos estado intentando llamarla por 45 minutos. Es bastante serio.’ – me contestó.

Voy a la escuela y me llevan a la oficina del director. Veo a mi hija, su tutora, un profesor, el director, un niño con sangre alrededor de su nariz y la cara roja, y los padres de este


-‘Señora, que amable de su parte FINALMENTE unirse a nosotros’ – me dice el director.


-Sí, – le contesté – las cosas pueden estar ocupadas en Emergencias. Pasé la última hora administrando mas de 40 puntos a un niño de 7 años que fue golpeado por su mamá con un cucharón de metal y después tuve que lidiar con la policía sobre el tema. Perdón por la inconveniencia. –


Claramente avergonzado con mi respuesta me dice lo que pasó. El niño había desabrochado el sostén de mi hija y ella lo había golpeado en la cara… dos veces. Me dio la impresión de que estaban más enojados con mi hija que con el niño.


-‘Oh. ¿Y quieren saber si voy a presentar cargos en contra de él por acosar sexualmente a mi hija, y al colegio por permitirlo?’ – pregunté.


Todos se pusieron muy inquietos cuando mencioné el acoso sexual y empezaron a hablar todos al mismo tiempo.


No creo que haya sido tan serio’ – dijo el profesor – ‘No sobre reaccionemos’ – sugirió la tutora. – ‘Creo que estás perdiendo el punto.’ – sentenció el director.


En ese momento la madre del chico comenzó a llorar. Me doy vuelta hacia mi hija para preguntarle qué había pasado.


‘Seguía tirando de mi sostén’ – me dijo ella – ‘Le pedí que parara pero no lo hizo, así que le dije al profesor, pero él me dijo que lo ignorara. Lo volvió a hacer y desabrochó mi sostén así que lo golpeé. Ahí paró.’


-¿Lo dejó hacer esto? – pregunté incrédula al profesor – ¿Por qué no lo detuvo? Venga acá y déjeme tocar el frente de sus pantalones.”


-¡¿Qué?! ¡No! – contestó él.


-¿Le parece inapropiado, por qué no va y tira del sostén de la señora en este momento? Veamos que tan entretenido es para ella. O hágalo con el sostén de la madre del niño. O con el mío.¿Cree que porque son niños es divertido? – continué, ante lo que el director me dijo:


– Señora. Con todo el respeto, pero su hija igual golpeó a otro niño.-


-No – dije – Ella se defendió de un ataque sexual de parte de otro estudiante. Mírelos; él mide casi 1,80 m y pesa unos 70 kilos. Ella mide 1,52 m y pesa 40 kilos. Él es 30 cm más alto y pesa el doble que ella. ¿Cuántas veces debería haberlo dejado tocarla? Si a la persona que se supone que debía ayudarla y protegerla en la sala de clases no le importó, ¿qué debía hacer? Él tiró su sostén tan fuerte que se desabrochó.-


La madre del chico aún está llorando y su papá mira con enojo y vergüenza. El profesor evita hacer contacto visual conmigo. Me dirigí entonces al director:


-Voy a llevarme a mi hija a casa- le dije – Creo que el chico aprendió su lección. Y espero que no vuelva a ocurrir algo como esto, no solo a ella, sino a cualquier otra niña de este colegio. No dejarían que lo hiciera a un miembro del personal del colegio, así que la razón por la que puede hacerlo a una niña de 15 años no la entiendo. Reportaré esto a los administradores de la escuela. Y si tú – le dije al chico mirándolo a los ojos — vuelves a tocar a mi hija alguna vez VOY a hacer que te arresten por acoso sexual. ¿Me entiendes?


Estaba furiosa, tomé las cosas de mi hija y me fui. Lo reporté al Consejo Escolar, de donde conozco a varias personas, y me aseguraron que se tomarían medidas.


Mi hija fue cambiada de clase, lejos del chico y del profesor.”


Este caso no es único ni el primero, y por desgracia, no será el último a menos que hagamos algo al respecto. La violencia sexual y el acoso no es algo que deba tratarse a la ligera a justificar sólo porque son “chicos” o adolescentes”; al contrario, es justo en esa etapa en que debemos fortalecer el respeto por los otros en nuestros hijos.


No sólo se trata de enseñar a las chicas a defenderse – que no está de más – sino, y aún más importante, a ellas y a los chicos a respetarse mutuamente. Es nuestra responsabilidad como padres no dejar que nuestros hijos sean víctimas, pero también evitar que crezcan siendo victimarios.


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Vía: Bundopo




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Disculpen las molestias, esto es una Revolución.





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